viernes, 26 de enero de 2007

Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer del siglo XVI

Estaba yo dibujando por dibujar con la plumilla cuando de repente se produjo un manchón explosivo de tinta (véase la cara pequeña). Noté 2 sutiles impactos de tinta en mi cara, en mi labio inferior y en mi ojo izquierdo, pensé que sería paranoia pero me toque el labio con el dedo y observé que tenia tinta así que acudí presto a meter la cabeza debajo del grifo más cercano temiendo una ceguera precoz. Ahora estoy estable y de momento veo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jajajaja, me ha encantado el título. Deberias ser titulero, tú. Me alegro de que tu ojo no haya sufrido daños mayores. Que disgusto, oye. Con un solo ojo no se tiene perspectiva. Yo deberia arrancarme uno para tener excusa, creo.

Fernando Giner (Ferdi) dijo...

Ánimo Raúl, aún te queda el ojete...

Santi dijo...

kluluil